Cocodrilos

COCODRILOS

Del ordenador surgió un cocodrilo. La primera vez me llevé un susto morrocotudo. Pegué un grito y di un salto hacia atrás en la silla. Menos mal que no conseguía emerger del todo, parecía quedarse atascado en medio de la pantalla, embarrancado a la altura del cuello, como si no tuviera suficiente sitio para salir. Reiniciar el equipo no sirvió de mucho, al cabo de un rato, el cocodrilo reaparecía. La única manera de hacerlo desaparecer era desconectar el alimentador.

Lo malo es que cada vez se presentaba más a menudo, y sin avisar. Estaba haciendo cualquier tarea y de pronto, zas, ahí estaba enseñando sus temibles fauces. Empecé a conectarme cada vez con menos frecuencia, volví a escribir a mano, como antiguamente, incluso me di cuenta de que tenía una letra bastante legible. Un día volví a iniciar sesión, en la esquina derecha salió un cuadrito…el cocodrilo le ha eliminado de su lista de contactos. Sentí un gran alivio…pero ahora no dejo de preguntarme que animal será el siguiente en acecharme tras la pantalla

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