Pequeño vals vienes…

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Enrique Morente, (Pequeño vals vienés)
Hay dias para alejarse unos metros de la realidad plagiada. Introducirse hasta la cintura en el lirismo transparente de las emociones, dejarse acariciar por el viento del escalofrío y llorar. Por uno mismo, por la catarsis y por la perdida inocencia del ayer. Y por los druidas poseedores de la sabiduría necesaria para ponernos la piel de gallina con su arte. Para humedecernos los ojos y salir catapultados de la experiencia.

Salud

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