AMERICANA (Hap y Leonard)

  • Butch Cassidy: ¿Que le pasó al viejo banco? Era tan bonito…
  • Guardia: La gente lo robaba todo el rato.
  • Butch C.: Un pequeño precio a pagar por la belleza.

Primera escena: 1968. Un Cadillac verde pino rueda a toda velocidad por una carretera secundaria en el sur de los Estados Unidos. Podría ser Florida o Lousiana, pero un cartel en pantalla nos indica Marvel Creek, un condado de Texas. Seguidos de cerca por varios coches de policía con las sirenas ululando, dos ladrones huyen tras un robo en el First National Bank. Suena Up Around The Bend de la Credence Clearwater Revival. Los atracadores toman un desvío, aceleran derrapando por caminos de tierra, despistan a la pasma y finalmente caen y se hunden en un río.

Veinte años después, en Laborde, Texas, dos supervivientes de los 60, dos víctimas de la guerra de Vietnam y el Peace & Love, dos inadaptados que nunca debieran haber sido amigos pero lo son contra viento y marea, se embarcan en una quimera: buscar ese coche y el millón de dolares que llevaba en su interior y que al parecer nunca fue localizado. Michael K. Williams (Omar en The Wire) como Leonard y James Purefoy (el líder espiritual y psicópata de The Following) como Hap, forman la extraña pareja protagonista. No son don Quijote y Sancho Panza, no son Holmes y Watson, tirarían mas a Butch Cassidy y Sundance Kid, dos seductores caraduras con los que se simpatiza instantáneamente.

El sueño americano para dos currantes sin formación es el dólar. El billete verde te dará la felicidad. Y en su busca se aventuran de la mano de un extraño grupo: la rubia ex-esposa de Hap (Christina Hendricks, Joan Holloway en Mad Men), un gurú trasnochado, un Unabomber antisistema y un adicto a causas nobles, a los que por algún motivo persiguen un par de psicópatas que recuerdan a los nihilistas del Gran Lebowski.

Todos los ingredientes para un thriller agitados en la coctelera por Joe R. Lansdale, autor de las novelas pulp origen de la serie. Un true detective sin polis pedantes, sin monólogos de apariencia filosófica, sin tabarras de psicología amateur. Gente que fuma y bebe sin que fumar y beber parezcan una enfermedad. Gente que no arrastra los pies ni carga con el peso de todos los pecados del mundo. Tipos que solo buscan un lugar bajo el sol, un buen polvo de cuando en cuando y una cama cómoda. Comer hoy y no pasar hambre mañana.

Y una historia que promete convertirse en legendaria. Ideal para ser contada en un bar nocturno por un hombre orquesta con armónica, mandolina y bombo rítmico, sombrero de copa con pluma y barba de profeta, una letanía con música y letra de Dylan al estilo de Lily, Rosemary y la J de corazones.

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