El sordomudo elocuente

 

Leí La Maldición gitana de un tirón. Excepto el final. Según me acercaba al desenlace sospechaba que iba a acabar mal y quería postergarlo, tardar un poco más en enfrentarme a la tragedia presentida. La dejé reposar veinticuatro horas antes de atacar el ultimo capítulo.
No son muchas las veces en que una novela te agarra por la pechera, te hace un nudo, te inmoviliza y no te deja respirar hasta conocer el desenlace. Eso ocurre con La maldición gitana de Harry Crews, solo que llegado el final el lector intuye lo que se avecina, por las pistas que Harry ha ido dejando aquí y allá en el relato. Y el lector (yo) querría que la novela durase más, has ido entendiendo como es Marvin Molar, el sordomudo al que se le entiende todo lo que dice y también lo que calla. Le has cogido cariño porque tiene que ser jodido nacer con dos colgajos como piernas, crecer abandonado por tus padres a la puerta de un gimnasio y así y todo encontrar motivos para sonreír y seguir adelante. Por eso te gustaría que su escritor se apiadara de él, le concediera más paginas, mas disfrute, más alegrías, aunque en el fondo reconoces que una historia tiene el recorrido que debe tener, el justo, ni una pagina de más y ahí Crews se revela un maestro. Con una prosa limpia, sincera, sin alharacas ni metáforas rebuscadas, te va llevando de la mano por el carrusel de emociones de sus protagonistas. Como el maestro de ceremonias de un circo ambulante. Y querrías un par de vueltas más en su tiovivo. La comparación es pertinente porque hay momentos en que recuerda a Freaks, la película de Tod Browning, que también narra una historia de amor y convivencia entre seres “normales” –que tienen una altura estándar, dos brazos, dos piernas y una cabeza– y “anormales”.
La traducción de Javier Lucini y la edición de Dirty Works son magníficas, trabajo de artesanía. Quizás, por poner algún pero, Harry se esfuerza un poco más de lo debido en vendernos para una futura adopción a esos seres defectuosos que pueblan el gimnasio de Al. En contraposición a los personajes que viven fuera, los zumbados que viven dentro resultan lineales, claro que no son tipos precisamente maquiavélicos un viejo forzudo, dos boxeadores sonados y un equilibrista sin piernas.
También hay momentos en que a Harry le da el ataque de escritor, como en el siguiente párrafo: La frase de esta semana era esta: ENTRA Y MANTEN TU FE ALZADA, que me pareció bastante lamentable y me da que era fruto de malos hábitos de lectura, de leer a los Wallace del mundo: Irving Wallace, Wallace Irving y Wallace Wallace.
Si tenía alguna cuenta que ajustar con esos autores, quizás debería haber buscado un campo neutral para defender su crítica, no esta novela, pero solo es mi opinión, acepto otras.
No había leído a Crews antes, así que ha sido un agradable descubrimiento.

El pensamiento ñoño

jodo4

Hay toda una generación que llegó a Internet sin instrucción, que nunca estudió filosofía ni leyó libros, que ante cualquier duda acude a wikipedia como consultor de cabecera. Una generación a la que resulta fácil dar gato por liebre. Una generación que adora a Jodorovsky, ese fatuo que fue un buen guionista, que trabajó con Jean Claude Carriere, con Moebius y que un día cayó en la cuenta de que la charlatanería da mas dinero. Personas aparentemente sin taras que se dejan abducir por frases redondas bien enmarcadas y coloreadas que simulan pensamientos profundos, aunque en realidad contienen obviedades de a céntimo la docena. «Un camino de mil millas comienza con un paso». Nos ha jodido Benjamín Franklin ¿se te ocurrió a ti solo? Dice Paulo Coelho, un presunto escritor que parece tener recetas para cualquier congoja, que «Si tienes un sueño, TODO el universo conspira para que lo consigas». Ya. Puedo intuir los sueños que acompañan a los millones de refugiados que viven en tiendas de campaña en zonas desérticas, tan lejos de cualquier mensaje motivador de estos sabios de la autoayuda como si vivieran en otro planeta. Imagino que los niños famélicos de Etiopía sueñan cada noche -si el estomago vacío les permite dormir- con cuencos rebosantes de arroz, aves asadas, frutas, seguramente en sus hambrientas pesadillas ven ríos de aguas apetecibles y transparentes  pero a la mañana siguiente, ni el universo, ni dios, ni la ONU ni la FAO han conspirado para traerle el desayuno. ¿Que soñaran en Swazilandia, con una esperanza de vida en torno a los cuarenta años y en el que el treinta por ciento de la población está infectado por el virus del SIDA?
Coelho, Bucay y compañía saben a quien sacarle los cuartos, que tipo de inválidos mentales necesitan de sus muletas para caminar. Amas y amos de casa del primer mundo, aburridos en su vida de extrarradio,  nevera abarrotada y par de coches en el garaje, siempre al borde de la depresión porque no saben que hacer con sus vidas. Necesitan que alguien les anime y les diga ¡carpe diem! Pero no puedes levantarte cada día pensando que es el último, esa intensidad no la soporta nadie. La vida está hecha de contrastes. Los días buenos son tan importantes como los malos, dormir es tan trascendental como estar despierto, llorar es tan valioso como reír. Uno no puede estar siempre optimista, disfrutemos cada segundo, tu vida es irrepetible, quierete para que te quieran, cada día nacemos de nuevo…una vida es una vida y se vive como se puede, no como se quiere, ya se encarga ella de enseñarte como es la cosa. Puedes estar comiendo la mejor langosta del mundo en un chiringuito del Caribe, en bañador, los pies descalzos masajeados por arena de coral, la cerveza tan helada que la botella suda, el sonido de las olas acariciando la playa, cuando de repente un retortijón te apuñala, te dobla por la mitad, corres al váter y devolverás al mundo la misma deposición apestosa de siempre. Lo que digo, la naturaleza se encarga de recordarte de que estas hecho y que, como los electrodomésticos, tienes tu obsolescencia programada.

No se si me entiendes, claro que uno querría estar con una sonrisa estúpida en la boca el mayor tiempo posible,  pero a veces la almorrana duele y sangra, tienes que ir al oculista a graduarte las gafas porque no ves un pijo, el espejo te devuelve una frente cada vez mas amplia y has dejado de necesitar el peine, tu instrumento no se afina tan a menudo como antes…«Primum vivere deinde philosophare» decía Seneca. Aunque una cosa es la filosofía, que intenta probar y demostrar algo antes de darlo por cierto y otra idear proverbios que simulen tener un  razonamiento detrás, cuando en realidad sólo hay un pensamiento ñoño que quiere convencernos de que si piensas en cosas buenas y positivas, solo te ocurrirán cosas buenas y positivas. El esoterismo, la magia, el misticismo, salen de un afán de  explicar la vida en términos fácilmente entendibles para cualquiera. Los filósofos, en cambio, reflexionan y argumentan, no se basan en la superchería. Juro que hace poco en casa de unos conocidos vi que tenían en una alacena unos frascos con agua etiquetados con estados de animo como felicidad, bienestar, suerte. Según ellos, la etiqueta transmite al agua la cualidad -no me explicó como, si por ósmosis o por proximidad- y al beberla, pasa a ti. Así conseguirás alegría, vitalidad, salud. ¿Como personas con estudios superiores pueden tragarse tamaños fraudes? Porque el pensamiento ñoño da mucha tranquilidad, no hay nada que explicar porque no tiene explicación, es así y punto. Al fin y al cabo, esas frasecitas me están hablando a mi, me están diciendo que me levante del sofá, que la vida está ahí fuera: el amor, la amistad, la fortuna, el éxito, solo esperan a que yo salga y le sonría a la vida. Pero, joder, si es que estoy muy agusto comodamente sentado leyendo una novela, pa qué cojones me voy a mover ni salir a la calle. Sal tu y ya me cuentas.

Bufo & Spallanzani (y todos los habitantes de Rubem Fonseca)

 

Curiosus nemo es quin sit malevolus

Toda curiosidad tiene algo de perverso. Plauto.

Conocí a Rubem Fonseca (Juiz de Fora- Minas Gerais 1925) en la biblioteca de mi barrio. Es una biblioteca con una curiosa distribución. La novela está dividida por países y orden alfabético, pero del modo mas aleatorio que he visto nunca. En novela sueco-danesa, al lado de Mankell, encuentras al noruego Nesbo y a la finlandesa Oksanen. Se ve que alguien piensa que siendo todos nórdicos, que mas da. En novela italiana resplandecen las Novelas ejemplares, supongo que el apellido Cervantes no le sonaba muy español al becario de turno. Hay novela turco-húngara. Si, yo también me pregunto por qué motivo, si Turquía y Hungría ni siquiera son países fronterizos, están a miles de kilómetros y tienen a Rumanía y Bulgaria entremedias. En la zona de novela árabe-hebrea me gusta detenerme a reflexionar: Ojalá fuera tan fácil la convivencia entre las dos culturas como resulta en estos estantes, donde cohabitan sin estorbarse ni pelear.

A pesar de esos pequeños defectos, me entusiasma navegar por los estrechos pasillos entre estanterías pobladas de libros. Encontrar un buen libro es como hallar una ostra con perla buceando en un arrecife de coral o un fósil de dinosaurio escarbando en un acantilado del jurásico. Cuando ocurre el hallazgo y te llevas a casa una novela que te absorbe y no te deja apagar la luz y dormir, no hay aventura ni viaje más alimenticio. Solo pido dos requisitos: que esté lo suficientemente nuevo como para que aun huela a imprenta, a tinta fresca y celulosa y que llame mi atención por cualquier motivo. Puede ser el título o el nombre del autor o la reseña de contraportada. En novela inglesa -incluye a todos los anglo escribientes- tropecé con Guía, de un tal Dennis Cooper, con prólogo de Nacho Vegas. Me intrigó, seguro que es underground si la prologa el cantautor outsider, Después de intentar leerla y no conseguirlo, lo que pensé fue que A man in constant sorrow y yo no coincidimos en gustos. Al menos no en todos.

Pues fisgando un día en novela portuguesa, al lado de Eça de Queiroz asomaba un tal Rubem Fonseca, con un volumen de relatos cortos de la editorial Alfaguara. La sinopsis parecía seductora. Me enganchó. Después de aquel, empecé a buscarlo con avidez. Leí El caso Morel, novela prototípica por la que fluyen su personajes fetiche: Escritores, policías, abogados y criminales. En El caso Morel, un preso que está escribiendo su historia contacta con un escritor a traves de un comisario; el convicto irá entregándole manuscritos a Vilela, que a su vez escribe su propia historia, los relatos se entremezclan hasta solaparse, llega un momento en que no sabes que parte de la historia pertenece a uno u otro. Todo resuelto con maestría, Fonseca domina los recursos literarios. Abogado y durante un tiempo contratado por la policía brasileña, lo dejó para dedicarse a escribir. Y queda claro que se nutre de los bandidos que trató en esa etapa. En El gran arte despliega una panoplia de personajes atrabiliarios, aristócratas y mangantes de los bajos fondos que confluyen en torno al dinero, el sexo y la cocaína. El abogado Mandrake se ve envuelto en una serie de crímenes de prostitutas a las que su asesino marca con la letra P en la frente. El sexo ocupa un lugar preponderante en la literatura de Fonseca. Sus personajes, o sienten una avidez por él cercana a la patológica, o son impotentes, una de las obsesiones recurrentes del autor.

Sin embargo, Rubem Fonseca no es un escritor fácil, de novela de misterio al uso. Es un tipo erudito, que gusta de añadir citas literarias y filosóficas, y que a la vez que describe la resolución de una intriga, nos va dejando perlas para reflexionar y un retrato sociológico inclemente con la sociedad brasileña. En Bufo & Spallanzani, para mi su mejor novela, editada por primera vez en España en 1986 con el titulo de Pasado negro y revisada por el autor en sucesivas ediciones ( también llevada al cine con guion del propio Fonseca y de Patricia Melo, otra estimable escritora de genero negro), da rienda suelta a toda su maestría estilística y un dominio del lenguaje que le lleva incluso a inventarse palabras, como alcoholatra, todo un hallazgo. En B&S, un escritor erotómano (otro más) con un oscuro y negro pasado, se ve envuelto en un asesinato disfrazado de suicidio de una dama de la alta sociedad. La clase alta es duramente tratada. En Brasil, viene a decir, la corrupción es tan endémica que es el motor de toda la economía. Tan a la orden del día que cruza la sociedad de arriba abajo y de este a oeste, tan institucionalizada que el rico se le antoja imposible que un funcionario policial no estire la mano para coger el sobre. En el crimen, el lumpen se trata con la alta burguesía.

Pero al lado de la trama del descubrimiento del criminal por un policía obstinado, hay otro juego para quien lo quiera captar. En un metamensaje de literatura dentro de la literatura, Fonseca va desgranando claves sobre como construir una novela. Comienza con los personajes: Un protagonista y un antagonista con caracteres marcados y bien diferenciados. Casi arquetipos. El policía incorruptible, un Serpico frugal y solitario, cuyo único motor vital es perseguir la verdad, sin vicios, contra un escritor hedonista, sátiro, amante de la comida, gordo y pagado de si mismo. Añadir un cadáver de buena familia, joven y bello, unas cuantas perversiones y agitar. Por aquí y por allá va dejando aforismos, claves, reflexiones sobre el arte de escribir: El escritor debe ser esencialmente un subversivo, y su lenguaje no puede ser ni el lenguaje mistificatorio del político (y del educador), ni el represivo del gobernante. Nuestro lenguaje debe ser el del no-conformismo, el de la no-falsedad, el de la no-opresión. El escritor tiene que ser escéptico, tiene que estar contra la moral y las buenas costumbres. En estos tiempos de globalización y redes en los que la manipulación del lenguaje se ha convertido en el arma favorita de los poderes fácticos, conviene tenerlo en cuenta. Una novela que hay que leer.

Se me olvidaba. En la biblioteca de mi barrio, hay un rincón donde no llega la luz, dominado por las tinieblas, una zona maldita. La de novela romántica. Evitadla. No caigáis en la tentación, estáis a tiempo ahora que os he avisado.

NEVILLE

Rubem Fonseca

Curiosus nemo es quin sit malevolus
Toda curiosidad tiene algo de perverso. Plauto.

Conocí a Rubem Fonseca (Juiz de Fora- Minas Gerais 1925) en la biblioteca de mi barrio.  Es una biblioteca con una curiosa distribución. La novela está dividida por países y orden alfabético, pero del modo mas aleatorio que he visto nunca. En novela sueco-danesa, al lado de Mankell, encuentras al noruego Nesbo y a la finlandesa Oksanen. Se ve que alguien piensa que siendo todos nórdicos, que mas da. En novela italiana resplandecen las Novelas ejemplares, supongo que el apellido Cervantes no le sonaba muy español al becario de turno. Hay novela turco-húngara. Si, yo también me pregunto por qué motivo, si Turquía y Hungría ni siquiera son países fronterizos, están a miles de kilómetros y tienen a Rumanía y Bulgaria entremedias. En la zona de novela árabe-hebrea me gusta detenerme a reflexionar:…

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