Bufo & Spallanzani (y todos los habitantes de Rubem Fonseca)

Origen: Bufo & Spallanzani (y todos los habitantes de Rubem Fonseca)

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¿Qué fue de Tonino Pettola?

Por Carlos Hevia

A Tonino Pettola no se le ocurrió otra cosa que anunciar el nacimiento de una nueva iglesia en la TV. Pettola, el viejo pastor, sí obraba milagros. Porque a Pettola, sucio y pobre como un guijarro, sí se le aparecía la virgen María y todos los días curaba enfermos, ante la mirada iluminada de cientos de peregrinos. Cómo osaba el viejo Pettola desafiar al joven  Papa Pio XIII en la televisión, a ese Papa que había descompuesto la curia romana, que había cuestionado la fe de todos los creyentes, que había renunciado a mostrar su imagen en el balcón de San Pedro ante miles de feligreses, que los había condenado a penar su culpa original hasta que revelaran su verdadera fe por Dios, él, bello e inmaculado como un ángel, que sí había sentido la santidad, curando  las heridas de los enfermos con sus oraciones y resucitado a los muertos con la  suave yema de sus dedos y, sin embargo, ya…

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No llores, mi querida, si Dylan no canta español

Por Carlos Hevia

El nueve de mayo de 1974, un puñado de cantautores congregados por Phil Ochs rendían un homenaje a la figura de Salvador Allende en Nueva York. En el escenario coincidieron Pete Seeger, Arlo Guthrie, Dave Van Ronk, Melanie y Bob Dylan. Sí, Robert “Judas” Zimmerman, el gruñón que había apostatado de la canción protesta, el traidor, volvía al redil, y actuaba para los antiamericanos comunistas, para los apóstoles de la igualdad social, los profesores de universidad barbudos y las chicas cristianas de clase alta con mala conciencia de los que había abjurado. Y el público había llenado el Felt Forum del Madison Square Garden para examinarle y comprobar su grado de arrepentimiento.

¿Como convenció Phil Ochs a Dylan para participar en un concierto tan marcadamente político? Influyeron diversos factores. El primero, que Dylan acababa de romper con Sara, su mujer y madre de sus tres…

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El sordomudo elocuente

 

Leí La Maldición gitana de un tirón. Excepto el final. Según me acercaba al desenlace sospechaba que iba a acabar mal y quería postergarlo, tardar un poco más en enfrentarme a la tragedia presentida. La dejé reposar veinticuatro horas antes de atacar el ultimo capítulo.
No son muchas las veces en que una novela te agarra por la pechera, te hace un nudo, te inmoviliza y no te deja respirar hasta conocer el desenlace. Eso ocurre con La maldición gitana de Harry Crews, solo que llegado el final el lector intuye lo que se avecina, por las pistas que Harry ha ido dejando aquí y allá en el relato. Y el lector (yo) querría que la novela durase más, has ido entendiendo como es Marvin Molar, el sordomudo al que se le entiende todo lo que dice y también lo que calla. Le has cogido cariño porque tiene que ser jodido nacer con dos colgajos como piernas, crecer abandonado por tus padres a la puerta de un gimnasio y así y todo encontrar motivos para sonreír y seguir adelante. Por eso te gustaría que su escritor se apiadara de él, le concediera más paginas, mas disfrute, más alegrías, aunque en el fondo reconoces que una historia tiene el recorrido que debe tener, el justo, ni una pagina de más y ahí Crews se revela un maestro. Con una prosa limpia, sincera, sin alharacas ni metáforas rebuscadas, te va llevando de la mano por el carrusel de emociones de sus protagonistas. Como el maestro de ceremonias de un circo ambulante. Y querrías un par de vueltas más en su tiovivo. La comparación es pertinente porque hay momentos en que recuerda a Freaks, la película de Tod Browning, que también narra una historia de amor y convivencia entre seres “normales” –que tienen una altura estándar, dos brazos, dos piernas y una cabeza– y “anormales”.
La traducción de Javier Lucini y la edición de Dirty Works son magníficas, trabajo de artesanía. Quizás, por poner algún pero, Harry se esfuerza un poco más de lo debido en vendernos para una futura adopción a esos seres defectuosos que pueblan el gimnasio de Al. En contraposición a los personajes que viven fuera, los zumbados que viven dentro resultan lineales, claro que no son tipos precisamente maquiavélicos un viejo forzudo, dos boxeadores sonados y un equilibrista sin piernas.
También hay momentos en que a Harry le da el ataque de escritor, como en el siguiente párrafo: La frase de esta semana era esta: ENTRA Y MANTEN TU FE ALZADA, que me pareció bastante lamentable y me da que era fruto de malos hábitos de lectura, de leer a los Wallace del mundo: Irving Wallace, Wallace Irving y Wallace Wallace.
Si tenía alguna cuenta que ajustar con esos autores, quizás debería haber buscado un campo neutral para defender su crítica, no esta novela, pero solo es mi opinión, acepto otras.
No había leído a Crews antes, así que ha sido un agradable descubrimiento.

Historias de La Habana (Yoyi y Edelmira)

Cuando estuve en La Habana me alojé en casa de Edelmira, una anciana criolla de piel blanca y pelo azul, en un hermoso chalé en Miramar, la mejor zona de El Vedado (llamado así porque antes de Fidel los negros no podían pasear por allí, después de Fidel si, pero solo de paso o para servir en las mansiones y embajadas). Un palacete con ventilador en el techo de las habitaciones, patios de vegetación exuberante y tropical y garaje donde aparcábamos el carro de alquiler. Yoyi, la chica de servicio que hacía las camas y nos servía el desayuno, con jugo de pomelo y galletas María, era pequeñita y delgada, con ojos vivos color caramelo y pelo malo, de negra prieta mas no se pué, que dicen ellos. Indagando descubrimos que el hijo de Edelmira, otro blanco puro, había sido chófer de Fidel primero y de Robertico Robayna más tarde. Robertico, la gran esperanza del partido, cayó pronto en desgracia, fue cesado y expulsado acusado de corrupción en un país que navega sobre una ciénaga de corrupción. La vieja dama de nombre español no parecía haber sufrido mucho con el castrismo, aunque se mostraba nostálgica de la madre patria, normal en quien ha vivido tiempos mejores y pasa las tardes meciéndose en el porche y yendo a misa semiclandestina, a la espera de mudarse definitivamente al panteón familiar en el cementerio de Colón. Hicimos amistad con Yoyi, la mucama, que vivía en la Habana Vieja, muy cerca de la antigua tabaquera de H-Uppman y nos invitó a su casa. Fuimos una tarde y al poco de llegar el apagón controlado nos dejó a oscuras, así que volvimos al día siguiente por la mañana. Malvivía en un antiguo edificio de pisos elegantes y espaciosos, con balcones de hierro forjado y volutas, parecido a cualquier calle del Cadiz moderno, pero cayéndose a pedazos. La escalera sin barandilla, con tramos rotos. Los pisos, en su tiempo grandes y diáfanos habían sido subdivididos en apartamentos mínimos, con paredes de ladrillo visto sin enfoscar y altillos de adobe por doquier, para aprovechar el poco espacio. En unos diez metros cuadrados convivían ella, sus dos hijas y su marido, otro negro, que trabajaba pa la municipalidad asfaltando calles por dos pesos al mes. Nos mostró la heladera, vacía. Salimos de allí llorando, no había visto tanta miseria ni en las antiguas chabolas de Matalablima, en Oviedo. Fuimos al supermarket del hotel Cubanacan, solo se paga en divisa, chico, en dólares del enemigo, vedado para cubanos pobres, compramos huevos, pollo, verdura, leche, zumos, hasta una botella de Havana Club, que el ron chispa’e tren casero es metílico puro y huele a gasolina. Compramos de todo y se lo llevamos a Yoyi, al menos que una vez en su vida llene la nevera, pensamos. Y que sus hijas se den un festín, hartas de la cartilla de racionamiento y del no queda, del vuelva usted mañana, de los dos litros de leche al mes para los menores de ocho años. Esto y mucho más es Cuba, y es Fidel y es el castrismo, pero esto también. Hasta la victoria siempre solo es un lema que ni quita el hambre ni resuelve los eternos conflictos sociales.

Las 15 oraciones del reverendo Young

Neil-Young

El tipo que el 1 de abril de 2014, saltó al escenario del Dolby Theatre en Hollywood (California) armado con tres o cuatro guitarras acústicas, una armónica y un piano, sin su inseparable compañera de tantos años, Old Black, su mas querida Gibson Les Paul, no se diferencia mucho del que hace cuarenta y ocho años, en 1966, tomó un vuelo desde Toronto a Los Ángeles para enrolarse en los Buffalo Springfield.

Neil Young (1945) viste camiseta y sombrero negro, americana gris y vaqueros oscuros. Y si no fuera por las canas que pueblan sus patillas, algunas arrugas y una sospechosa dentadura, se diría que no han pasado cincuenta años y que Neil sigue siendo el mozalbete que escuchaba blues, folk y country en su Winnipeg natal. El mismo que a los once años iba camino de la escuela con su amigo Comrie Smith (1945-2009), charlando entusiasmados de lo que habían escuchado la noche anterior en la radio: Gene Vincent, Roy Orbison, Link Wray y por supuesto, Bo Diddley, el guitarrista mas influyente de la historia del rock, de Neil a los Stones pasando por Beatles y todos los demás. Una de sus primeras composiciones, Hello lonely woman, no puede negar su paternidad. http://www.youtube.com/watch?v=rCEX_Xq1b6I&feature=kp (Hello lonely woman)

En 1963 se muda a Toronto, donde forma un dúo con Comrie Smith del que se conservan pocas grabaciones. Antes, en Winnipeg, Manitoba, había formado un grupo de instituto guitarrero, The Squires. Ya empezaba a componer sus propias canciones, aunque también tocaban hits como I Wonder, de 1944, tema grabado por Aretha Franklin o Louis Armstrong. Del 64 es Sugar Mountain, la primera canción que se podría definir como puro Neil Young. Aunque desde sus primeros años escogió su camino compositor y no se ha apartado de él. http://www.youtube.com/watch?v=L86gQQBYSc4 (Sugar mountain)

Bajo los focos azules y morados del famoso auditorio, sin el glamour de alfombras rojas plagadas de modelos de alta costura y actores endiosados, Neil va desgranando su historia. Su larga historia. El es más leyenda que muchos de los que han subido a esas tablas y empuñado la dorada estatuilla del tío Oscar. Algunos no sabrán que también ha compuesto música para el cine, como para Dead man de Jim Jarmusch, o que fue nominado por la canción Philadelphia de la película homónima de Jonathan Demme. En esa ocasión el Oscar fue para su amigo Bruce Springsteen, por Streets of Philadelphia. Quizás en recuerdo de ese día, hoy su sexta canción será Philadelphia y la octava una versión de Reason to believe, de Nebraska, 1982, el disco mas personal del Boss.

El recital comienza con From Hank to Hendrix (Desde Hank hasta Hendrix), de Harvest moon, lp de 1992, una canción melodiosa y con acompañamiento de armónica: From Hank to Hendrix / I walked these streets with you / here I am with this old guitar / Doing what I am do…

http://www.youtube.com/watch?v=SQtiVaelsoY (From Hank to Hendrix)

Y del 92, salto sin red al 68. A Buffalo Springfield, su primer grupo estadounidense, donde coincidió con Stephen Stills y con quien trabajaría mas tarde en los archifamosos Crosby, Stills, Nash & Young. On the way home (De camino a casa) : Cuando el sueño se plasmó / contuve la respiración con los ojos cerrados / me desesperé como el día que intentas unos anillos de humo / y sopla el viento/ Ya no volveré hasta más adelante / si es que vuelvo / pues ya me conoces y te echo de menos ahora…

De B. Springfield pasa a su primer disco en directo, grabado con The Stray Gators como banda de acompañamiento en la gira de 1972: Time fades away, de 1973, fue un disco del que nunca se sintió muy satisfecho, hasta el punto de no dar su permiso para sacarlo en CD durante muchos años, por lo que fue ampliamente pirateado: Love in mind: Woke up this morning with love in mind / it was raining outside but my love still shined / kept me warm until my plane touched the sky…

Entre Philadelphia y Reason to believe toca Mellow my mind, de Tonight’s the night (1975), una canción sobre la nostalgia de los momentos sencillos y mágicos: Baby, mellow my mind / make me feel like a schoolboy on good time / Jugglin’ nickles and dimes / satisfied with the fish on the line / I’ve been down the road / and I’ve come back…

Antes de una versión del Changes de David Bowie, ataca Someday, una canción de despedida que seguro mas de un fan habrá escogido para que suene en su funeral: Todos hemos de volar, algún día…del disco Freedom, de 1989, disco que cuenta con una versión acustica del Keep on rockin’ in the free world, una canción nacida eléctrica y rompedora, un himno contra la marginación y la injusticia que no me resisto a compartir: Anoche vi a una mujer / con un bebé en sus brazos / bajo la luz de un callejón / cerca de un cubo de basura/ Allí tiró al niño / y se marchó para conseguir un chute / Ella odia su vida/ y lo que ha hecho de ella/ un niño mas / que nunca irá a la escuela/ que nunca se enamorará / que nunca se sentirá bien / resistiendo en el mundo libre…

Tras homenajes y recuerdos, como no, volviendo a Harvest (Cosecha, 1972), su primer gran éxito en solitario, numero uno en Billboard con el single Heart of gold. Va desgranando Harvest (canción que da título al disco y seguramente su mas famosa balada junto con Heart of gold), Old man; intercala Goin back, de Comes a time de 1978, otra canción intimista antes de A man needs a maid (quiero suponer que es una letra cargada de ironía, aunque con Neil quien sabe). Me hubiera gustado escuchar Out on the weekend, para mi la mejor canción de Harvest. Otra vez será. http://www.youtube.com/watch?v=wyruylD0BWQ Think I’ll pack it in and buy a pick-up / take it down to L.A. / find a place to call my own / and try to fix up / start a brand new day…

Para la quince ha escogido Ohio, tema de So fast, de 1974, de la superbanda Crosby, Stills, Nash & Young, una canción nacida como protesta por la masacre de la universidad de Kent, en 1970, donde un grupo de estudiantes que se manifestaban contra la invasión de Camboya fueron tiroteados por la policía, ocasionando cuatro jóvenes muertos y nueve heridos. Las democracias utilizan demasiado a menudo brutales métodos de represión: Tin soldiers and Nixon’s coming/ Were finally on our own / This summer I hear the drumming / Four dead in Ohio… http://www.youtube.com/watch?v=68g76j9VBvM (Ohio)

Southern man (After the gold rush 1970) es la siguiente. Creo que no hay casi nadie que no conozca la historia de Sureño, una canción anti racista – Vi el algodón y vi a negros / Grandes mansiones blancas y pequeñas chabolas / Sureño ¿cuando pagarán por ello? / Escuché gritos y látigos chasqueando / ¿Por cuanto tiempo?- a la que contestaron Lynyrd Skynyrd en su conocida Sweet home Alabama -Oí al señor Young cantando sobre ella / oí al viejo Neil admirándola / espero que Neil Young recuerde / que un Sureño no lo necesita- , estableciendo una disputa musical e ideológica que dio mucho que hablar. De todos modos, Southern man no es una canción memorable.

Mr. Soul, de Buffalo Springfield Again 1967, muy californiana, ácida, que podría firmar cualquier grupo de la costa oeste como Jefferson Airplane o Grateful dead, un rock psicodélico. En aquellos tiempos Neil era un hippie de melena lisa, ataviado con ponchos, collares indios y pañuelos de colores. Y una afición por el consumo de sustancias como la maría, la cocaína o el lsd que le ocasionó algunos encontronazos con la ley.

Un recuerdo al patrón del country, el gran Johnny Cash, con su If you could read my mind.

Sentado al piano, va desgranando las notas de Harvest moon, la balada que da título al lp de 1992, continua con After the gold rush (Después de la fiebre del oro 1970), otro de su grandes éxitos: Estaba rendido en un sótano ruinoso / con la luna llena en los ojos / Estaba esperando el relevo / cuando el sol estalló en el cielo / Había una banda tocando en mi cabeza / Y tuve ganas de colocarme…http://www.youtube.com/watch?v=1e3m_T-NMOs (After the gold rush)

Heart of gold, para no decepcionar a la parroquia que gusta de hits y de lo mas comercial, da paso a Trasher, ( Rust never sleeps 1979) un broche majestuoso para un concierto que ha recorrido cincuenta años de música norteamericana. Rust never sleeps (El óxido nunca duerme) un título que parece sacado del escaparate de una ferretería o de un anuncio de pintura de minio, es un disco mayormente duro y rockero, guitarrero, -grabado durante su época con los Crazy Horse, con los que ha vuelto a grabar en 2012 Americana, un disco de versiones folk- con temazos que rozan el rock duro como Powderfinger http://www.youtube.com/watch?v=9nTthuudYDY o Hey Hey, My My y en el que Trasher ofrece un remanso de paz, tocado en solitario por Neil con armónica y guitarra acustica. Una canción de las que erizan el vello, un poema sobre la inocencia corrompida y los amigos que se fueron extraviando y se dejaron caer en las cunetas durante el viaje. Perfecto para salir del concierto levitando y con el alma en vilo, a punto de soltar unas lágrimas por la juventud perdida y reencontrada durante un par de horas. Gracias Neil.

Trasher (Rust never sleeps 1979) Crazy Horse: Estaban ocultos tras fardos de heno / estaban sembrados en la luna llena / habían dado todo lo que tenían por algo nuevo / pero la luz del día caía sobre ellos / pudieron ver las trilladoras llegando / Y el agua brillaba como diamantes en el rocío…

PD: No puedo terminar sin dar las mas efusivas gracias a la pagina web enlaplayadeneil.blogspot.com.es , un sitio único en el mundo para los admiradores de Neil Young, con las letras de casi 500 canciones en ingles y castellano.